Niños que te puedes encontrar en un Parque Infantil.

Cuando te conviertes en padre hay muchas cosas que no sabes, algunas ya os las he contado en “Diez cosas que un padre aprende de su hija“. Entre ellas, la de horas que te vas a tirar en los parques infantiles, que se han convertido en el nuevo “¿Dónde has estado?”, “Jo máma, pues por ahí”. Tener un hijo te cambia los hábitos y los lugares que frecuentas y, con el buen tiempo, bajar al parque es ineludible.

No voy a entrar a valorar la calidad de los mismos ni voy a comparar los actuales con los que usábamos en nuestra niñez, lugares donde el óxido campaba a sus anchas y los hierros rotos eran compañeros de juego. Mi objetivo aquí es intentar explicar que aunque parezcan un desorden total y absoluto para el ajeno que pasa junto a uno de ellos, en realidad existen unas reglas no escritas marcadas por la propia personalidad de cada niño que los utiliza. Y por supuesto de sus padres. Advierto desde ya que cuando digo “niño” me refiero al genérico y englobo niño/a, que no quiero que se me llene el post de “o/a”.

Niño Cabra

El niño cabra, siempre a lo mas alto

No lo busques en el suelo, ni siquiera en el lugar de lanzadera del tobogán. Su sitio es mas alto que exista, si puede estar sobre la barra que sujeta los columpios, estará. Generalmente es un niño de codos y rodillas marcadas que ha tenido sustos de caídas pero no lo suficientemente fuertes como para dejar de gritar a todo lo que le da la voz “¡¡Mira mamá!!”. Y la mamá de cháchara con otras madres sólo atiende al niño cuando alguien le pide por favor que le eche una mirada para que el zagal deje de gritar. Y así unas 10-15 veces, hasta que “se piña” seriamente… y a casa.

Niño Domingo

También conocido como “Niño Pinocho” por la vestimenta parecida a la de un tirolés. Generalmente acompañado de abuelas. Sus madres les han dejado al nieto y claro, es el momento de ponerles esa ropa tan bonita que le ha regalado la tía Puri y que la abuela tiene que ver puesta. Acaba como tiene que acabar, embarrado en el mejor de los casos con la abuela preocupada porque se va a manchar y el niño pensando que prefiere ser como los otros niños-chandal, tan cómodos ellos. Sólo cuando la suciedad impide reconocer el color de la camisa (con puñetas), la abuela decide que es suficiente… y a casa.

Niño Melón

En honor a una escena mítica de la película “Al otro lado de la cama”.

De cabeza importante, parece que gusta de recibir golpes. Desconozco si el tamaño craneal es de serie o ha crecido por los impactos. Piedras, palas o rastrillos, golpes al pasar cerca de otro niño que se está columpiando… Suele tener buen encaje acostumbrado como está a recibir, y no llora. O poco. Los padres por lo general suelen respirar profundo y ya han asumido que su hijo tiene que convivir con los golpes que le da la vida. Cuando ya hay herida… a casa.

Niño Ego

Son la mayoría. Les suele entrar sordera repentina cuando están utilizando el columpio y perciben que hay otros niños esperando la fila para, cuando termine, subirse. Es su momento, todos pendientes de él. El padre trata de convencerle, ya ha estado un tiempo prudencial y hay otros niños esperando. Como si quieres arroz, Catalina. Al final el padre se ve forzado a bajarlo, el niño se pilla la rabieta de turno y… a casa.

Niño Guardería

Acostumbrado a combatir en las selvas del Vietnam que son los patios de las guarderías, sabe ocupar su espacio de influencia y no permite que otros entren en él. ¿Recordáis en Dirty Dancing cuando Patrick Swayze enseña a bailar a la protagonista y con los brazos le dice “este es tu espacio, este es el mío”? Pues este niño, a rajatabla con eso.

Cuando se ha cansado de su juguete es cuando lo comparte. Ni antes ni después. Y él decide cuándo se va a casa.

Niño No-Guardería

Suele coincidir con el Niño Melón. No las ve venir. Se las lleva todas porque cuando él va, los otros ya han vuelto. Es el típico que cuando va a subir al tobogán alguno se le cuela. O peor, es el que cuando se tira del tobogán se queda abajo, sin retirarse como marcan las reglas. Sólo cuando ha recibido un número “X” de patadas en la espalda de los que le caen detrás aprende la lección. A veces la patada viene acompañada de un “a la ropa que hay poca“, lo que lleva a llantos y, claro… a casa.

Niño Mayor

Nelson de The Simpson

A algunos padres les cuesta aceptar que su hijo crece y que ya no tiene cabida en un parque infantil. El niño está encantado, claro, porque hace y deshace a sus anchas siendo el macho Alfa de la manada aprovechando su mayor tamaño y conocimiento de la vida. Arrebata impunemente juguetes de otras manos, pasa por encima en las “yincanas” y sabe aprovechar los momentos para dar rienda suelta y comparar el tamaño de la palma de su mano con las caras del resto. No lo voy a negar, alguna vez por lo “bajini” he vengado a mi hija lo que me convierte en un “Niño Mayor”, pero a lo Robin Hood moderno de los parques. Cuando el niño ve peligrar su estatus es cuando acude al padre y para evitar males mayores… a casa.

Niño Sanguijuela

Juguetes imprescindibles para bajar con tu hijo al parque infantil

Un inciso previo. A los parques hay que bajar juguetes, por muy deteriorados que estén, da igual. Tu bajas juguetes para que otros niños jueguen con ellos y tu puedas jugar con los que bajan los demás. Por muy roto que esté un rastrillo, está “nuevo” para un niño que acaba de verlo. Pues el niño sanguijuela, por “H” o por “B”, nunca lleva juguetes a los parques pero ha elaborado una estrategia milenaria por la que acaba sentado con el 70-80% de los utensilios. Sí, en el futuro será el que siempre se tiene que ir al baño cuando hay que pagar la cuenta del bar. Suelen ir de parque en parque, sin repetir el mismo en exceso. Cuando el padre se percata de que empiezan a ser la comidilla de las conversaciones… a casa.

Niño Faldero

Sólo juega con sus padres. De hecho, si por él fuera no habrían bajado. Con lo bien que se está en casa donde lo tengo todo controlado. Ahí, en la arena del foso es uno mas y eso no le gusta.  A veces hasta baja cuentos… ¡JÁ! ¿cuentos a un parque? Debe hacer una reflexión profunda. Con este tipo de niño no hace falta que suceda nada, él es el que agarra del pantalón a su padre y… a casa.

Niño Huérfano

Principalmente se da en los parques infantiles de las urbanizaciones. Los padres que ya no saben qué hacer con él en casa y, o bien no pueden o bien no quieren bajar con él, le dejan ir solo. Es fantástico, porque se ahorran en canguro ya que son los padres de los otros niños del parque los que se ocupan de él, de hecho, se sienten aún mas responsabilizados que con sus propios hijos, “no le vaya a pasar algo y la que nos montan sus padres…”. He llegado a escuchar “¿le echas un ojo a mi niño que tengo que subir a dejar la compra?”. ¿A dejarla? Después de un par de horas sale la cabeza por la ventana diciéndole al Jorgito de turno que “suba pa’rriba” que ya está la cena hecha.

Niño Futbolista

Ha bajado al parque a meter goles y ni tu, ni otros niños que estén delante, ni las ventanas de los edificios contiguos se lo vais a impedir. Generalmente los padres suelen apartarlos a un lado para jugar con ellos sin crear discordias, pero como todo el mundo sabe un balón es un balón y su objetivo real no es acabar en la portería sino, efectivamente, en la cabeza del Niño-Melón. Sólo cuando las miradas del resto de progenitores empiezan a llevar cuchillos, ese niño y su padre… a casa.

Pues esta es la tipología de niño que suelo ver en los parques infantiles. Seguro que coincides en alguno, en otro no estarás de acuerdo o quieres añadir algún tipo mas. Lo que está claro es que algunos de estos comportamientos son innatos en el niño y otros muchos inculcados por la educación que se recibe en casa.

Espero vuestros comentarios justo aquí debajo🙂

11 pensamientos en “Niños que te puedes encontrar en un Parque Infantil.

  1. Estoy dudando entre niño melón o niño guardería. O ambos!!
    Lo que si abunda cada vez más en mi urbanización son los niños huérfanos.

  2. Jejeje, los míos son claramente niños cabra! Y exhibicionistas, de los que se quitan los zapatos y los llenan de arena y todo el rato gritando MIRA MAMA (sin manos, sin pies, con la cabeza…)

  3. Mmmm, pues el mío tiene un poquito de todos, pero se ajustaría más a niño guardería y aspirante a niño futbolista. Me ha encantado la descripción del niño huérfano…. Eres un crak!!!!

  4. Pues el mio es una mezcla de varios, va a ser un niño cabra porque le gusta subirse a todos los sitios, al mas difícil que se pueda, y por supuesto él sólo, y hay días que es niño guardería y otros que es niño faldero, depende de como haya llevado el día.

  5. Pingback: Diez cosas que un padre aprende de su hija. | El Blog de Alfonso Bernardo

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